26 diciembre, 2005
Para que bailen las chicas
Soirée de altos vuelos el jueves pasado con el grupo de moda, el must de final de año, el sitio donde había que estar. Desde la cuerda floja del segundo disco, Franz Ferdinand estuvieron apabullantemente divertidos, con la particularidad de que era lo único que la mayoría de la gente esperaba. No me parecieron grandes instrumentistas, el sonido a ratos fue espeso. Da igual, tienen un don para hacer trallazos de pop que crean baile inmediato, y además, y creo que es lo que todo el mundo percibe, no tienen ninguna pretensión más que esa. Vi el concierto con fans de U2 conversos que los vieron de teloneros este verano y repitieron sin dudar, hastiados de retórica mesiánica. Dicen que hacen música "para que bailen las chicas". En las antípodas del shoegazing, deberíamos hacerles un monumento por combatir el aburrimiento con estribillos tarareables y por ser tan artys en el planeta de los peinados indies, donde los Strokes hacen de chulos recién llegados a la MTV. Espero que repitamos muchas veces.
20 diciembre, 2005
Cine y Placeres
Qué gusto empezar a escribir en este blog, antes de empezar a desvariar con almácigas y caballeros negros, contandoos lo de Woody Allen y "Match point". Uno que pensaba que Clint Eastwood se había quedado con la exclusiva del gran cine, y Woody se va a Londres y clava un clasico de esos que salen cada mucho tiempo. ¿Qué es un clasico, by the way? Historia sin fisuras, actuaciones intensas pero contenidas, un director que consigue que el estilo sea transparente a pesar de cabalgar la historia con puño de hierro... Quizá esa sensación durante la película de que estás mascando el tiempo, o la intervención decisiva del destino, el gran decididor, tan de tragedia griega, cuando las pasiones se desatan y nos sentimos tan profundamente humanos... ¿me estoy poniendo demasiado estupendo para ser Woody Allen? Ya me contareis.
Por cierto, da la sensación de que Woody mira a Scarlett Johanson como Hitchcock miraba a sus rubias. Ella es una auténtica bomba.
Por cierto, da la sensación de que Woody mira a Scarlett Johanson como Hitchcock miraba a sus rubias. Ella es una auténtica bomba.


